Controversias

La principal crítica de los detractores de este método de evaluación psicológica es la falta de rigor científico de las pruebas que pretenden sostener su validez y confiabilidad
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Por su parte, los defensores de la técnica sostienen que la gran cantidad de estudios científicos realizados sería una prueba contundente que avala su solidez. Asimismo, la sociedad internacional de Rorschach y sus organizaciones dentro de cada país se encargarían de controlar los parámetros psicométricos para que este instrumento clínico conserve su valor diagnóstico.
Los detractores critican además que, al carecer el estímulo de una estructura y significados determinados, el universo de respuestas posibles es muy amplio y la interpretación de ellas puede verse influenciada también por las impresiones subjetivas y los prejuicios del propio psicólogo, dado que, además, la interpretación de cada elemento dibujado debe ser contextual (no puede realizarse por partes, sino teniendo en cuenta el conjunto).
Los defensores de esta y otras pruebas proyectivas argumentan a favor de ellas que la existencia de amplias diferencias entre lo que los sujetos ven (proyectan) en la láminas es precisamente lo esperable y lo que tiene valor diagnóstico. El establecimiento de categorías que sistematizan las respuestas de los sujetos evaluados y la definición de «tipos aperceptivos», clasificación sistemática de los «determinantes» y la tabulación cuantitativa aportaría precisión y ayudaría a controlar la variable de la subjetividad del psicólogo que interpreta.
Por otra parte, los mismos hechos - tales como que hasta hoy (y a pesar de muchas décadas de aguda discusión y falta de consenso en el ámbito académico) este test continúe siendo aceptado en los tribunales de justicia, siga utilizándose en muchas partes del mundo para la selección de personal o que las compañías de seguros de salud paguen los aranceles para su administración por considerarlo una herramienta diagnóstico - constituyen pruebas del valor del test para sus defensores y un escándalo para sus detractores. Para los rorscharchistas, estas diez láminas son una herramienta estupenda y completa para detectar un amplio rango de condiciones mentales y problemas latentes que otras pruebas y exámenes no logran revelar. Para los críticos del test (que se encuentran tanto dentro como fuera de la comunidad de psicólogos, psiquiatras y expertos en salud mental) que se continúe administrando es inaceptable, un bochornoso vestigio de pseudociencia que debió abandonarse hace años. La falta de consenso científico, pero también la actitud cada vez más crítica de la población frente a los tests psicológicos en general, ha ido mercando en la opinión pública tendencia escéptica frente al Test de Rorschach y su capacidad de entregar resultados válidos y confiables.

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